Para contar un número de vueltas, para medir una velocidad de rotación o una posición angular, un método muy simple consiste en montar una rueda polar en el eje de la máquina. Esta rueda incluye en su periferia un cierto número de dientes (agujeros o ranuras); la medición consiste entonces en contar el número de dientes que pasan frente a un punto fijo. Esta tarea de conteo es confinada a los “transmisores de impulsos”
La detección se hace sin contacto, a una distancia del orden del milímetro. Existen varios principios de detección, basados en las leyes del magnetismo. Siendo así, estos transmisores son distintos de los detectores de proximidad inductivos, que incluyen un circuito oscilador mediante transistor más o menos amortiguado por la presencia de una pieza metálica situada en sus inmediaciones.
Cuando el diámetro del eje es muy grande, una alternativa sería colocar una banda polar